Biólogo marino de formación y fermentista por oficio, José Pantoja ha pasado
su vida observando procesos vivos: primero en el mar, luego en la montaña.
Su experiencia en investigación científica le enseñó a comprender ciclos
naturales, a trabajar con paciencia y a respetar el tiempo como parte
esencial de cualquier transformación.
Ese aprendizaje se trasladó naturalmente a la fermentación. Desde Curarrehue,
rodeado de volcanes, ríos y bosques, da forma a Colmillo del Diablo,
laboratorio de brebajes donde ciencia, cocina, las personas y territorio se
encuentran.
Allí crea cervezas, fermentos vivos y sidras que buscan expresar el entorno
desde una mirada honesta y artesanal.
Para José, fermentar es observar, acompañar y confiar en la naturaleza.